jueves, 27 de febrero de 2014

Guilty Pleasures


Física o Química, antigua serie de corte juvenil
emitida por Antena 3 entre 2007 y 2011. 
(Imagen: http://alfonsomendiz.blogspot.com.es/)


Un Guilty Pleasure (Placer culpable en inglés) es todo aquello que nos gusta pero que por vergüenza no nos atrevemos a reconocer que nos gusta. Ya sea por mantener una "reputación", por no ir acorde a nuestros gustos, o por ser algo tan sumamente patético que posiblemente sea un tema de sorna, escondemos esos gustos en la privacidad más absoluta.

Para que os hagáis una idea, es como si a un metalero le gustara María del Monte, a un lector de Ray Bradbury le da por leerse algo de Paulo Coelho, o que el plato favorito de aficionado a la alta cocina sea un solomillo con patatas. Normalmente son personas que tienen un cierto bagaje cultural, dado que es muy raro que ocurra al revés. Es decir, que a un fan de Camela le guste Neutral Milk Hotel, que un cinéfilo vea "Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera" o que un espectador de la 2 le de por ver a Sandro Rey a las tres de la mañana.

En mi caso tengo unos gustos tan dispares que no me avergüenzo demasiado de lo que consumo, pero si bien es cierto de que hay cosas de las que uno no se imagina que a mí me pudiesen gustar. Cuento esto porque desde hace unas semanas me he enganchado a Física o Química. Sí, FoQ. Una serie que odiaba antes de ni siquiera verla, y que me sigue pareciendo muy mala a pesar de seguirla con asiduidad por las mañanas.

No tengo excusa posible, pero si bien es cierto que por las mañanas la programación en televisión es paupérrima y no es que sea yo precisamente el público objetivo de esos programas matutinos que mezclan los sucesos más sórdidos con la política más manida (descontando los espacios del corazón por supuesto). Teletiendas aparte, yo soy muy fan de "El Príncipe de Bel-Air", la cual considero como una de las mejores sitcoms protagonizadas por una familia afroamericana en un barrio elitista con un mayordomo con la voz doblada del Señor Burns.

Volviendo a la cordura, un día al acabar uno de los episodios de la serie de Will Smith me quede viendo lo que continuaba, Física o Química, ahora que la han repuesto tras ser cancelada hace unos años. No sé cómo, pero me enganchó. Y eso que tiene todos los ingredientes para que no vea ni un puñetero capítulo: guiones flojos, actores malos, product placement por todos lados, una falta de originalidad increíble... La serie se podría resumir en un colegio donde TODO EL MUNDO se lía con TODO EL MUNDO. Y tú ves las escenas y sabes qué es lo que va a suceder.

Es mala con avaricia... pero me ha enganchado. Encuentro sentimientos enfrentados. No puedo concebir que me guste una serie tan mala, y sin embargo no me llame la atención Breaking Bad tras ver los primeros capítulos. Pero la culpa de que me enganche con semejante bodrio la tengo únicamente yo, que podría estar leyéndome un buen libro y no idiotizarme más de lo que estoy.

Está claro que un Guilty Pleasure lo es cuando uno reconoce que consume ese producto, a pesar de que le avergüence los fallos o la temática del mismo. Nunca podría ser un Guilty Pleasure algo al que no le encuentres fallos o lo veas con buenos ojos.


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