Jordi Évole, presentador de "Salvados" en La Sexta
y creador del falso documental "Operación Palace".
(Foto: fcom.us.es)
Posiblemente a estas alturas de la película se haya escrito absolutamente de todo sobre el falso documental emitido el pasado domingo en La Sexta, Operación Palace. Desde luego, no ha dejado a nadie indiferente y ha generado todo tipo de comentarios antes, durante y después de su emisión, a favor y en contra. Y como producto televisivo ha resultado ser un éxito, puesto que reunir a más de cinco millones de personas al frente de la pantalla en una cadena privada relativamente nueva, con una parrilla televisiva tan atomizada, sin que ese producto sea un partido de fútbol es casi una proeza.
Yo voy a ser sincero: no lo ví. No porque no me atrayese la machacona publicidad tanto en la cadena como en el Twitter personal del periodista de Cornellá, sino porque pequé de curioso y tres días antes de que se emitiese Operación Palace ya sabía por donde iban a ir los tiros (Inserte chiste del 23f aquí). En foros de internet y algunos comentarios de Youtube daban a entender que Operación Palace sería un falso documental (o Mockumentary) como el francés "Operación Luna", una historia muy bien hecha sobre el falso viaje a la luna americano dirigido por Stanley Kubrick en 1969. Ví el documental y, aparte de estar muy bien hecho, tenía un puntito surrealista de los que me gustan a mí. Mezclar entre los testimonios al canalla de Henry Kissinger y a un señor llamado "Jack Torrance" es una frikada bastante graciosa.
Por lo tanto solo ví retazos de la historia de Évole al día siguiente, lo suficiente para hacerme una idea de las formas, puesto que el contenido ya lo intuía. Y esa es básicamente una de las cosas que no me gustó de Operación Palace: Era exactamente igual que la Operación Luna. No, no es que se inspirara Évole en la historia francesa, es que la estructura es básicamente igual cambiando el momento en la historia y el director de la obra. Una cosa es inspirarse en un documental, cogiendo ideas del mismo, pero otra totalmente distinta es coger la estructura del mismo y españolizarla. Me esperaba que Évole pusiera su sello personal a la hora de contar su historia, que fuese un poquito más original o que cogiera más fuentes a la hora de elaborar "Operación Palace". Puede parecer una tontería, pero copiar me parece muy feo.
Dejando al lado ese tema, el objetivo de Évole con su historia parece ser que era intentar abrir los ojos a la población de cómo los medios de comunicación nos manipulan. El problema básicamente que le veo a esto es que no creo que haya servido más que para desconfiar en el periodismo, en la profesión. Para que no nos manipulen los medios se debería empezar desde la base, dar en las aulas asignaturas basadas en la educación en los medios de comunicación. Leer, ver, escuchar y contrastar, y ser un poco escéptico.
Sobre el tema, creo que en este país no tenemos madurez suficiente para tocar temas del pasado. Han pasado casi 80 años de la Guerra Civil y todavía hoy es un tema muy delicado de tratar, el golpe de estado, que es algo mucho más reciente, pues no iba a pasar desapercibido. Es por tanto que no me extraña que haya tanta gente que le haya molestado el falso documental de Évole.
El falso documental no nos tiene que impedir ver todo lo hecho hasta ahora por Évole para que el público lo conozca por su nombre en vez de por el "Follonero", aunque Operación Palace se acercaba más a lo que hacía su personaje que a lo que hace en la actualidad el periodista.
Jordi ha conseguido lo que yo creo que quería: Que todo el mundo hable de él y de su producto. Neutralizar incluso a un estreno de la competencia: "Viajando con Chester" en el canal Cuatro. Porque al fin y al cabo estamos hablando de televisión, donde prima el espectáculo y la fanfarria, el entretenimiento a la cultura. Y si el fin de Operación Palace fue hacer un producto puramente televisivo lo ha conseguido, pero no creo que fuese lo único que quería crear Évole.
El falso documental no nos tiene que impedir ver todo lo hecho hasta ahora por Évole para que el público lo conozca por su nombre en vez de por el "Follonero", aunque Operación Palace se acercaba más a lo que hacía su personaje que a lo que hace en la actualidad el periodista.
Jordi ha conseguido lo que yo creo que quería: Que todo el mundo hable de él y de su producto. Neutralizar incluso a un estreno de la competencia: "Viajando con Chester" en el canal Cuatro. Porque al fin y al cabo estamos hablando de televisión, donde prima el espectáculo y la fanfarria, el entretenimiento a la cultura. Y si el fin de Operación Palace fue hacer un producto puramente televisivo lo ha conseguido, pero no creo que fuese lo único que quería crear Évole.

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