viernes, 25 de septiembre de 2015

(ALERTA SPOILER) ¡Os destripo el cómic de El Rubius!

Me han regalado el cómic de El Rubius. No, no soy fan, pero tampoco hago feos a regalos. Además, tenía curiosidad por saber de qué iba este nuevo proyecto del Youtuber español con más subscriptores. Por eso, dejé de lado mis prejuicios y me leí el cómic, el cual es lo suficientemente interesante para comentarlo (si queréis saber qué es lo que de verdad pienso del cómic tras leerlo, id abajo del todo).

Esta no es una crítica destructiva contra Elrubius. Aunque no sea su público objetivo, me gustan algunos vídeos de él, y sería hipócrita si me sumara al carro de los haters (sobre Youtubers y haters escribiré muy pronto). Esta es una review-resumen en tono de humor sobre el cómic para gente que no se lo va a leer para que se haga a la idea de qué va esto. Y a partir de ello, sacad vuestras conclusiones sobre qué os parece.

Elrubius Virtual Hero, el amigo de los niños:


“Pues este es Rubius, que como buen Youtuber de éxito recibe regalos porque millones de personas ven sus vídeos. Le regalan un Oculus Rift to wapo último modelo to inmersivo en mundos virtuales. Acciona el cacharro, y pronto se da cuenta de que en el mundo virtual en el que se sumerge no hay siete niños elegidos que tienen que destruir unas ruedas negras, sino gente que le quiere matar because potato. Sin venir a cuento, una zagala de muy buen ver parecida a Yoko de Gurren Lagann provoca que Rubius acabe rendido ante los encantos físicos de la chavala.

¡¡¡Welcome to the 90´s!!!

La chica le da un brazalete que tiene más cosas que Doraemon cuando recibe el stock de nueva temporada. Del brazalete, sale un gato con un carácter parecido a Happy de Fairy Tail pero con un diseño entre Sailor Moon y Pokemon. El gato es más coñazo que Navi en el Ocarina Of Time o Paco Marhuenda en cualquier debate de la tele.

Rubius está jodido: no podrá salir si no le desconectan el cacharro. Pero de repente, er Mahe (en este punto, vemos que se trata de un cómic de ciencia ficción por dibujar TAN guapo al amigo del Rubius) le quita las gafas virtuales y, tras unas cuantas muestras de violencia física hacia er Mahe, éste decide devolverle las gafas para que le deje de pegar, que le gusta pero un rato nada más.

Cuando se pone de nuevo las gafas, el gato coñazo le dice que han secuestrado a la tía que le ponía palote y si la quiere recuperar tendrá que crear portales (interdimensionales, no de Belén) que le llevan a varios mundos de videojuegos. Como se trata de un cómic para crios, Rubius no se va a meter en el mundo del Shenmue ni del Crash Bandicoot porque sino no iban a pillar la gracia, así que se mete en mundos de juegos muy usados por los Youtubers: "Five Nights at Freddy´s", "Minecraft" y "Pokémon Edición Amatista".

Sakura, cazadora de cart...digooo, la chica de la
que está enchochado Rubius.

El primer mundo en el que se mete es el mundo "miedo", el nivel favorito de JL de Mundodesconocido, Dross y iTownGamePlay (redoble por favor, chiste de youtubers). Unas cuantas referencias a FNAF y juegos de zombies como Dead Rising o Resident Evil para toparse con la stalker media habitual solo que en forma de muerta viviente (no sé si Rubius pensó en que la stalker debía ser zombie como metáfora, pero si es así, buena esa chavalote). Para ayudar a buscar a la obsesión femenina de Rubius, la zombie le lleva a un bosque y, antes si quiera de que pudiera tirárselo, aparece otro cameo en forma de Slenderman que les conduce hasta el fanservice de este cómic.

Entre referencias a GTA y chistes malos sobre matemáticas, abren otro portal y se meten en el mundo de Minecraft, con sus píxeles, sus cubos y su minería. El gato pesadilla le habla a Rubius sobre un psicópata obsesionado con él que ha creado el juego sólo para matarlo (para que nadie pueda juzgarlo por asesinato, qué listo). En esta parte del cómic empiezo ya a necesitar tranquilizantes, puesto que aparecen los malos para fabricar un tanque kawaii que pueda matar a Rubius, y Rubius para luchar contra ellos fabrica... UNA POLLA GIGANTE.

Iba a hacer un chiste sobre Nacho Vidal, pero 
debe estar hasta la polla, y nunca mejor dicho.

En serio, una polla gigante. En un cómic para niños y prepúberes. Y lo llama “Mega Nabo” y “Pollazilla”, nada de metáforas que puedan dar a confusiones, no. Un pollón del tamaño del Obelisco de Buenos Aires y del grosor de la Torre de Pisa. Un hermoso falo cúbico con ojitos y boca en el prepucio. Y encima es un pollón asesino que aplasta con sus huevazos a todo lo que se le pone por delante.

Después de un par de viñetas “falocentristas”, pasan por portales que les llevan a mundos con más “homenajes”: Barbie, Fallout, Super Mario Bros, Mortal Kombat y Call of Duty (¡que nunca falte el Call of Duty!). Por fin, se paran en un mundo-plagio de Pokemon en el que se encuentran a un Ash Ketchup wannabe que le desafía, mientras Rubius hace otro chiste de pollas (en serio, hay como tres o cuatro chistes de pollas en el cómic, pero qué obsesión). El Ash Ketchup wannabe saca un Magikarp wannabe y Rubius ataca con Slenderman, mata al bicho de un susto y un Profesor Oak wannabe salvaje apareció para ayudar a Rubius a encontrar a la Yoko wannabe (estoy a un wannabe de escribir la canción de las Spice Girls). Palizas a Oak, homenajes al Hombre de Vitruvio (qué intelectual se vuelve el cómic de las pollas, ¡leñe!), ciencia de chichinabo y fin del nudo de la historia. Comienza la batalla final.

Menudo troll estaba echo Da Vinci.

La batalla tiene lugar en un mundo al estilo Matrix con peluches petados a lo Furby (en serio, yo me bajo del mundo. Taxi, lléveme a tomar por culo, rapidito.). Capturan al protagonista de la historia y se descubre quién es el villano: UST. El alter ego del Rubius, su Doppelgänger, el gemelo (más) bastardo. El malo solo puede decir Ust todo el rato, y gracias a eso vemos una maravillosa media página donde solo se puede leer “Ust, Ust, Ust, Ust, Ust, Ust, Ust” como si trataran de lobotomizar al lector.

¡Hodor, Hodor, Hodor, Hodor!


Aquí voy a ser muy rápido, que es el final y esto es muy cliché: El Rubius Malo quiere matar al Rubius Bueno para que Rubius Malo esté en el mundo real, la pelirroja era de las malas pero le da un sirocazo y salva a Rubius Bueno, Rubius Malo se enfada y mata a todos menos a Rubius Bueno, Rubius Bueno resucita a los muertos como George Romero y todos felices y contentos vuelven al mundo real, donde Rubius se va al Retiro a encontrar a la buenorra y a practicar un poco de dogging con ella entre los matorrales. Y fin del cómic.”

OPINIÓN DE LUISVALMONT: Se nota que es un cómic para niños, por la corta extensión del mismo y por la temática de la historia. Tiene los típicos elementos de cualquier cómic para adolescentes, los dibujos están muy currados... aunque no tanto la historia ni los diálogos. No creo que sea el cómic ideal para un niño muy pequeño, a no ser que no te importa que el niño lea "mierda", "polla", "joder" o "mamón", es más un cómic para un niño de 12-14 años.
En general, para mí es un cómic flojillo cuyo quizá único atractivo es el protagonista de la historia. 

lunes, 14 de septiembre de 2015

El día de la marmota en el mundo de la publicidad

Hacer un anuncio para televisión es caro, caro, carísimo. Entre los costes de rodaje, de postproducción y de inserción en medios hay poco margen si el presupuesto ofrecido por el cliente a la agencia de publicidad es limitado. En estos casos, donde el presupuesto es escaso, se puede o utilizar bien esos recursos limitados y hacer una campaña creativa o utilizarlos mal y hacer algo cutre. Porque puedes hacer una campaña maja como la del limpiasuelos Asevi o una abominación epiléptica como los anuncios de Aurgi (que encima serán más caros porque aparecen famosos).

Pero hay una manera mucho más rastrera de ahorrar costes en publicidad: repitiendo una campaña anterior de la misma marca. Afortunadamente recuerdo muy pocos casos como el que os describo, pero los hay. Y seguro que muchos más que los ejemplos que os voy a mostrar.

Esto no va de recopilar anuncios que utilizan el mismo concepto desde hace años, porque si no este artículo estaría repleto de anuncios navideños. Tampoco hablaremos de campañas como la del mayordomo de Tenn, que al menos se nota que cambian de vez en cuando al mayordomo y no se trata de un inmortal a lo Christopher Lambert. Aquí haremos un repaso a algunos de esos anuncios que prácticamente se han emitido igual durante años en televisión, con las mismas escenas y sin importarles un comino que con el paso de los años parezcan ya vetustos. Los dividimos en tres tipos:

  • Anuncios que solo cambian sus logotipos y productos.

Primero vamos a hablar sobre anuncios que se emiten igual año tras año, cuyas marcas sufren cambios en su identidad corporativa pero no así en sus campañas. Una cosa extraña, tener un producto que evoluciona su imagen conforme pasa el tiempo pero que su publicidad sigue siendo la misma año tras año.

Cuando era pequeño, a base de ver lo mismo una y otra vez en televisión, me llegué a aprender escena por escena los anuncios de los juguetes Hotel y Cocodrilo Sacamuelas, de MB. El último caso en especial tenía delito, porque al ver el anuncio se notaba tanto que la animación como los niños tenían una pinta noventera que no concordaba con otros anuncios de juguetes conforme me iba haciendo más mayor. Creo que en la actualidad sigue emitiéndose el anuncio del Cocodrilo Sacamuelas, y esos niños en la vida real ahora tendrán churumbeles, contratos basura y letras por pagar del coche.

Pero el caso que os vengo a poner de ejemplo es menos conocido por la gente de mi generación, porque mis padres seguro que llegaron a aborrecer el anuncio de la colonia Eau Jeune. El anuncio, emitido desde finales de los años 70, no tiene mucho que contar. Una chica vistiéndose mientras suena un cover de la canción de Jimmy Cliff “Many Rivers to Cross”. La cosa es que este anuncio se llevó emitiendo en televisión... ¡Hasta mediados de los años 90!, ¡Casi 15 años! Y únicamente cambiaron las imágenes de producto.



Siguieron estirando el anuncio hasta que dejaron de emitirse por televisión anuncios en formato cine. Si no, seguiríamos viendo a día de hoy el anuncio de marras casi seguro.



  • Anuncios que se emiten exactamente igual año tras año.


Esto es aún más raro. Que utilices el mismo anuncios sin modificaciones año tras año es como si utilizaras siempre la misma escusa para escaquearte de todos tus problemas. No cuela.

El anuncio del puente de Mapfre de 1998 se llegó a emitir hasta mediados del 2000 en su versión larga y corta, aunque hubiese dejado que ese anuncio se hubiese repetido ad infinitum en vez de visionar sus odiables campañas futuras.



Pero para anuncio que recuerdo que se emitía cada año igual es este de Rives. A pesar de ser un tanto anodino, reconozco que me ganaron poniendo la versión de Cocaine por Eric Clapton... las primeras veces que lo vi. Cuando ya lo has visto por nonagésima vez, se te quitan las ganas hasta de ir a un concierto del Clapton, que ya es grave. Recuerdo que este anuncio lo ponían en los descansos publicitarios de los partidos de fútbol en abierto a finales de los 90 y principios de los 2000 cada jornada. Ya pudiera ser el Madrid – Barça o el Rayo – Alavés, que era pitar el colegiado el final del encuentro y cambiar de cadena para saltarme el tan manido anuncio de Rives.


  • Anuncios que se vuelven a recuperar después de unos cuantos años.

Utilizar el mismo anuncio una y otra vez es cutre, pero utilizar una campaña que hace años que dejó de emitirse es el colmo de la cutrez. Si tuviste una idea buena en el pasado, enhorabuena... ¡Pero busca ahora otra mejor! Más barata, si está la cosa chunga, pero no me vengas con déjà vus publicitarios.

Un caso no tan sangrante (sobre todo porque el anuncio sigue impactando igual que hace 23 años) es el mítico "anuncio del gusano". Saatchi & Saatchi realizó un anuncio para la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) en 1992 que se popularizó muy rápidamente gracias a la fuerte impresión que causaban sus imágenes. En el spot, vemos a un joven aspirando una raya de cocaína por la nariz. Cuando levanta la mirada, un plano detalle de su nariz muestra a un gusano introduciéndose poco a poco por la cavidad nasal del joven. El copy del anuncio rezaba: “La cocaína va directamente al cerebro y le produce graves daños. Desde el primer momento. Desde la primera línea”.

Doce años más tarde, en 2004, la FAD recuperó el anuncio con las mismas imágenes remasterizadas, incluyendo el nuevo logotipo de la FAD y un número de teléfono de información al final y la inclusión de un nuevo copy que apelaba más directamente al público: "La coca va directa al cerebro. Desde la primera raya. Aunque no lo notes. Aunque creas que controlas". Lo único que no retocaron fue el eslogan, algo que sonaba un poco anacrónico ya en 2004: “Ten cerebro. Pasa de la coca”.

Última imagen del anuncio de la FAD en 1992 y en 2004.

Pero el caso que a mí me subleva cada vez que lo recuerdo es el de Bocatta. ¿Os acordáis de Bocatta? Era la competencia de Pans & Company en el sector de restaurantes de bocadillos, hasta que la empresa de Pans compró Bocatta y poco a poco fue desapareciendo hasta convertirse todos los Bocatta en Pans.

Pues hablando sobre su publicidad, su anuncio más célebre lo creó la agencia Señora Rushmore en el año 2003, en el que se podía ver una serie de situaciones sobre la parte menos honrosa del trabajo en el campo mientras una voz a lo María Ostiz ponía música a esta graciosa sátira. A pesar de tratarse de un anuncio bastante gracioso, dos asociaciones de agricultores valencianos se quejaron de la emisión del anuncio debido a que"suponía una clara muestra de desprestigio hacia la profesión de los agricultores y ganaderos, en particular, y el mundo rural, en general", lo que motivó a la retirada de emisión del mismo a la semana de emisión.



Particularmente, el anuncio pasado unos años me sigue pareciendo igual de bueno, e incluso sigo pensando que estas asociaciones no tenían demasiado sentido del humor. Ese mismo año, parte del equipo creativo que intervino en la campaña apareció en un programa de televisión sobre publicidad hablando sobre la "tremenda avalancha de emails, cartas, reportajes y artículos en prensa" reivindicando la vuelta a emisión del anuncio. A pesar de la retirada del anuncio principal, el resto de anuncios de la campaña se emitieron con normalidad.

Pasaron los años y la polémica cayó en el olvido. Tras la compra de Bocatta por parte del grupo Eat Out apenas se llegaron a ver más anuncios de Bocatta. Hasta el año 2009, en el que hacen este tremendo estropicio.


No solo reciclan imágenes de la polémica campaña, sino que modificaron el montaje, la música e incluso modificaron algunas imágenes por ordenador que quedaban realmente absurdas en el resultado final. Si querían abaratar costes de la forma más cutre posible, ¡Enhorabuena!, ¡Lo consiguieron!

Y ojo, que el anuncio lo realizó el propio anunciante con el conocimiento y aceptación por parte de Señora Rushmore de utilizar las imágenes de su anterior campaña. Vamos, un "quita, que tú no sabes" de manual.

"Quédate solo con lo mejor del campo", como por ejemplo, con
los agricultores seniles que saludan a la nada cuando van andando.

jueves, 27 de febrero de 2014

Guilty Pleasures


Física o Química, antigua serie de corte juvenil
emitida por Antena 3 entre 2007 y 2011. 
(Imagen: http://alfonsomendiz.blogspot.com.es/)


Un Guilty Pleasure (Placer culpable en inglés) es todo aquello que nos gusta pero que por vergüenza no nos atrevemos a reconocer que nos gusta. Ya sea por mantener una "reputación", por no ir acorde a nuestros gustos, o por ser algo tan sumamente patético que posiblemente sea un tema de sorna, escondemos esos gustos en la privacidad más absoluta.

Para que os hagáis una idea, es como si a un metalero le gustara María del Monte, a un lector de Ray Bradbury le da por leerse algo de Paulo Coelho, o que el plato favorito de aficionado a la alta cocina sea un solomillo con patatas. Normalmente son personas que tienen un cierto bagaje cultural, dado que es muy raro que ocurra al revés. Es decir, que a un fan de Camela le guste Neutral Milk Hotel, que un cinéfilo vea "Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera" o que un espectador de la 2 le de por ver a Sandro Rey a las tres de la mañana.

En mi caso tengo unos gustos tan dispares que no me avergüenzo demasiado de lo que consumo, pero si bien es cierto de que hay cosas de las que uno no se imagina que a mí me pudiesen gustar. Cuento esto porque desde hace unas semanas me he enganchado a Física o Química. Sí, FoQ. Una serie que odiaba antes de ni siquiera verla, y que me sigue pareciendo muy mala a pesar de seguirla con asiduidad por las mañanas.

No tengo excusa posible, pero si bien es cierto que por las mañanas la programación en televisión es paupérrima y no es que sea yo precisamente el público objetivo de esos programas matutinos que mezclan los sucesos más sórdidos con la política más manida (descontando los espacios del corazón por supuesto). Teletiendas aparte, yo soy muy fan de "El Príncipe de Bel-Air", la cual considero como una de las mejores sitcoms protagonizadas por una familia afroamericana en un barrio elitista con un mayordomo con la voz doblada del Señor Burns.

Volviendo a la cordura, un día al acabar uno de los episodios de la serie de Will Smith me quede viendo lo que continuaba, Física o Química, ahora que la han repuesto tras ser cancelada hace unos años. No sé cómo, pero me enganchó. Y eso que tiene todos los ingredientes para que no vea ni un puñetero capítulo: guiones flojos, actores malos, product placement por todos lados, una falta de originalidad increíble... La serie se podría resumir en un colegio donde TODO EL MUNDO se lía con TODO EL MUNDO. Y tú ves las escenas y sabes qué es lo que va a suceder.

Es mala con avaricia... pero me ha enganchado. Encuentro sentimientos enfrentados. No puedo concebir que me guste una serie tan mala, y sin embargo no me llame la atención Breaking Bad tras ver los primeros capítulos. Pero la culpa de que me enganche con semejante bodrio la tengo únicamente yo, que podría estar leyéndome un buen libro y no idiotizarme más de lo que estoy.

Está claro que un Guilty Pleasure lo es cuando uno reconoce que consume ese producto, a pesar de que le avergüence los fallos o la temática del mismo. Nunca podría ser un Guilty Pleasure algo al que no le encuentres fallos o lo veas con buenos ojos.


martes, 25 de febrero de 2014

Sobre la "Operación Palace"

Jordi Évole, presentador de "Salvados" en La Sexta
y creador del falso documental "Operación Palace".
(Foto: fcom.us.es)


Posiblemente a estas alturas de la película se haya escrito absolutamente de todo sobre el falso documental emitido el pasado domingo en La Sexta, Operación Palace. Desde luego, no ha dejado a nadie indiferente y ha generado todo tipo de comentarios antes, durante y después de su emisión, a favor y en contra. Y como producto televisivo ha resultado ser un éxito, puesto que reunir a más de cinco millones de personas al frente de la pantalla en una cadena privada relativamente nueva, con una parrilla televisiva tan atomizada, sin que ese producto sea un partido de fútbol es casi una proeza.

Yo voy a ser sincero: no lo ví. No porque no me atrayese la machacona publicidad tanto en la cadena como en el Twitter personal del periodista de Cornellá, sino porque pequé de curioso y tres días antes de que se emitiese Operación Palace ya sabía por donde iban a ir los tiros (Inserte chiste del 23f aquí). En foros de internet y algunos comentarios de Youtube daban a entender que Operación Palace sería un falso documental (o Mockumentary) como el francés "Operación Luna", una historia muy bien hecha sobre el falso viaje a la luna americano dirigido por Stanley Kubrick en 1969. Ví el documental y, aparte de estar muy bien hecho, tenía un puntito surrealista de los que me gustan a mí. Mezclar entre los testimonios al canalla de Henry Kissinger y a un señor llamado "Jack Torrance" es una frikada bastante graciosa.

Por lo tanto solo ví retazos de la historia de Évole al día siguiente, lo suficiente para hacerme una idea de las formas, puesto que el contenido ya lo intuía. Y esa es básicamente una de las cosas que no me gustó de Operación Palace: Era exactamente igual que la Operación Luna. No, no es que se inspirara Évole en la historia francesa, es que la estructura es básicamente igual cambiando el momento en la historia y el director de la obra. Una cosa es inspirarse en un documental, cogiendo ideas del mismo, pero otra totalmente distinta es coger la estructura del mismo y españolizarla. Me esperaba que Évole pusiera su sello personal a la hora de contar su historia, que fuese un poquito más original o que cogiera más fuentes a la hora de elaborar "Operación Palace". Puede parecer una tontería, pero copiar me parece muy feo.

Dejando al lado ese tema, el objetivo de Évole con su historia parece ser que era intentar abrir los ojos a la población de cómo los medios de comunicación nos manipulan. El problema básicamente que le veo a esto es que no creo que haya servido más que para desconfiar en el periodismo, en la profesión. Para que no nos manipulen los medios se debería empezar desde la base, dar en las aulas asignaturas basadas en la educación en los medios de comunicación. Leer, ver, escuchar y contrastar, y ser un poco escéptico.

Sobre el tema, creo que en este país no tenemos madurez suficiente para tocar temas del pasado. Han pasado casi 80 años de la Guerra Civil y todavía hoy es un tema muy delicado de tratar, el golpe de estado, que es algo mucho más reciente, pues no iba a pasar desapercibido. Es por tanto que no me extraña que haya tanta gente que le haya molestado el falso documental de Évole.

El falso documental no nos tiene que impedir ver todo lo hecho hasta ahora por Évole para que el público lo conozca por su nombre en vez de por el "Follonero", aunque Operación Palace se acercaba más a lo que hacía su personaje que a lo que hace en la actualidad el periodista.

Jordi ha conseguido lo que yo creo que quería: Que todo el mundo hable de él y de su producto. Neutralizar incluso a un estreno de la competencia: "Viajando con Chester" en el canal Cuatro. Porque al fin y al cabo estamos hablando de televisión, donde prima el espectáculo y la fanfarria, el entretenimiento a la cultura. Y si el fin de Operación Palace fue hacer un producto puramente televisivo lo ha conseguido, pero no creo que fuese lo único que quería crear Évole.